Eterno Eco

Se fugó mi mente como aquella estrella que vi caer en la noche oscura a su paso dejando el rastro del peso en su lugar, la fricción causante del dolor, miedo de perder, miedo de quedar en el limbo, sin nombre y sin ti. Vi mis noches calladas ahogadas en algo inexplicable como el sueño vacío sin anhelos e ilusiones. Más por la manañana anhelaba la blanca flor neblinada que apasigüara el fuego que ardía latente muy dentro y visualizando tu rostro y tus ojos en otra dirección ya mi luz se apagaba desprendiéndose sin piedad desde el fondo de mi corazón. Un latido que siempre gritaba tu nombre y un recuerdo adornado de tu mirada agonizaban a cada segundo clamando volver a tenerte en los brazos que sin más deseaban sostenerte en su eterno deseo de protegerte. El te amo que nunca regresó quedó en el eco que te acompañará día a día en mi nombre silencioso que solo tú conoces.